Cómo actuar ante una lumbalgia

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En la primera entrada sobre la lumbalgia, definíamos que significa lumbalgia, y explicábamos sus causas y síntomas. En esta segunda entrada, abordaremos los tipos, el tratamiento y la prevención de esta afección.

Tipos de lumbalgia o lumbago

Como hemos visto, la el diagnóstico de lumbalgia no afina en la raíz del problema, sino más bien, indica la zona del cuerpo donde este se produce. Quizá por ello, actualmente no existe una clasificación específica para la lumbalgia. Pero, sí que es común, entre los especialistas, hacer una distinción en dos tipos:

Lumbalgia específica:

Son las lumbalgias en las que se conoce su causa (discopatía, estenosis, artrosis, etc.) Suponen tan solo alrededor de un 20% de los casos.

Lumbalgia inespecífica

El restante 80% de los casos. Son todos aquellos en los que, incluso después de la exploración, no se conoce la causa específica que provoca la lumbalgia.

Nuestra propuesta de clasificación

Aparte de esta distinción, consideramos que es de suma importancia, afinar más en las causas. Nosotros proponemos una clasificación de “nombre y apellido”, donde el nombre siempre es la dolencia común (lumbalgia/dolor lumbar) y el apellido sería la causa.

La causa a su vez puede ser una de las causas específicas del deterioro estructural, o en caso de las lumbalgias inespecíficas, la musculatura que se encuentra acortada o contracturada y desencadena el dolor.

Ejem: Lumbalgia por estenosis espinal, lumbalgia pos sobrecarga del psoas, etc.

Diagnóstico

Como ya hemos mencionado, los hallazgos de deterioro de las estructuras de la zona lumbar, no siempre cursan con la misma sintomatología. En ocasiones incluso son asintomáticas.

Las fuentes de información más fructíferas para un diagnóstico diferencial de la lumbalgia, han demostrado ser la historia clínica del paciente y la exploración física realizada por el profesional.

Todas las otras herramientas para el diagnóstico, como pueden ser los aparatos de diagnóstico por imagen (radiografías, resonancias, ecografías…), solo tiene valor si sus hallazgos e corresponden con la historia clínica del paciente en particular.

Los traumatólogos junto con los fisioterapeutas son sin duda los profesionales más capacitados para realizar un diagnóstico diferencial de la lumbalgia.

Tratamiento de la lumbalgia

Abordaje desde la medicina

Las herramientas propias de la medicina para abordar una lumbalgia son el tratamiento farmacológico, intervención NRT y la cirugía principalmente.

  • Tratamiento farmacológico: se pueden distinguir tres fases progresivas según la respuesta del paciente:
    • Fase 1 en la que se recomienda usar analgésicos, especialmente si el dolor no es muy intenso y no es irradiado.
    • Fase 2. Si la Fase 1 no a logrado una mejoría en la sintomatología del paciente, se recomienda sustituir los analgésicos por AINES (antiinflamatorios no esteroidéos). No se recomienda prolongas más allá de las dos semanas.
    • Fase 3. Si ninguna de la estrategias anteriores logra controlar el dolor, el médico valorará la pauta de relajantes musculares durante máximo una semana.
  • Intervención neuroreflejoterápica (NRT): Se recomienda cuando el dolor persiste  más allá de las dos semanas, incluso después de las diferentes fases del tratamiento farmacológico. Consiste en estimular fibras nerviosas de la piel, relacionadas con los nervios implicados en el dolor, la inflamación y la contractura muscular.
  • Cirugía: Normalmente se intenta evitar poniendo en marcha todos los abordajes posibles. Pero, en casos concretos y bajo criterios de selección específicos, los especialistas pueden valorar la realización de una cirugía para subsanar la causa del dolor.

Abordaje de la lumbalgia desde la fisioterapia

La experiencia clínica demuestra que el abordaje más eficaz para mejorar los síntomas de la lumbalgia, incluye el ejercicio terapéutico, la educación del paciente y y diversas técnicas de terapias manuales. El fisioterapeuta es el profesional mejor preparado para implementar estas terapias. Todas ellas han demostrado beneficios significativos en el manejo del dolor del paciente y la mejora de su capacidad funcional.

El ejercicio terapéutico específico, basado en ejercicios de estiramientos y fortalecimiento, merece una mención especial, ya que ha demostrado ser la mejor herramienta, tanto de prevención como tratamiento de los dolores de espalda, incluidos los dolores lumbares.

Dentro de las técnicas específicas de la fisioterapia, las más utilizadas para el control y reducción del dolor lumbar son:

    • Masaje
    • Estiramientos pasivos
    • Manipulaciones
    • Termoterapia profunda
    • Punción seca (invasiva)
    • Electrólisis percutanea (invasiva)

¿Cómo prevenir la lumbalgia?

Mantener una vida activa y una musculatura sana y adecuadamente tonificada son claves para prevenir la aparición del dolor lumbar. En este sentido algunas de la recomendaciones para prevenir la lumbalgia son:

    • Hacer ejercicio: existen ejercicios específicos que son altamente recomendables para mantener una espalda sana y bien preparada para soportar las cargas de cada día. El pilates, el levantamiento de pesas, o algunos ejercicios y estilos de natación son ejemplos de ejercicios recomendados.(siempre bajo la pauta o supervisión de un profesional). En todo caso, no siempre es necesario hacer ejercicios específicos, mantenerse físicamente activo es suficiente en la mayoría de los casos.
    • Evitar el sedentarismo: cuando las diferentes estructuras el cuerpo no se sienten exigidas, se relajan y paulatinamente van disminuyendo su capacidad de acción, incluso se degeneran estructuralmente. La vida sedentaria implica una debilitación de toda la musculatura, especialmente de aquella que soporta el peso de nuestro cuerpo cuando este se encuentra erguido o en movimiento. La perdida de función de los músculos de la zona lumbar y su debilitamiento, aumentan las posibilidades de que suframos un episodio de lumbalgia.
    • Higiene postural: conocer nuestro cuerpo y cumplir normas básicas de higiene postural son claves para evitar la aparición o recidiva de dolores lumbares. Desde la fisioterapia se plantean a los pacientes diversas pautas para mejorar su propiocepción, conocer el funcionamiento de las estructuras músculo-esqueléticas de la zona, o corregir malas posturas. La instrucción del fisioterapeuta al paciente en autoestiramientos y ejercicios de fortalecimiento ayudan a mejorar la higiene postural en la acciones cotidianas.

Si padeces de dolor lumbar y necesitas ayuda, ponte en manos de fisioterapeutas cualificados.

Esteban

Esteban

Fisioterapeuta y Licenciado en EF

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